Tonkotsu intenso, miso, shoyu, fideos artesanales y barras inspiradas en Tokio. Siete restaurantes para descubrir distintas formas de comer ramen en CABA.
El ramen, aunque podra parecerlo, no es simplemente una sopa con fideos (o si?). Un buen plato se construye mediante varias capas: el caldo, el tare que concentra la sazón, los fideos, el aceite aromático y los toppings.
Esa combinación explica por qué dos bowls pueden parecer similares y tener perfiles completamente diferentes. Un tonkotsu elaborado con huesos de cerdo es cremoso e intenso; el shoyu trabaja alrededor de la salsa de soja; el miso aporta profundidad y dulzor; mientras que las versiones vegetarianas recurren a hongos, algas, vegetales y fermentos.
Buenos Aires ya posee barras especializadas, restaurantes familiares y comedores de la colectividad japonesa donde probar estilos muy distintos. Esta selección no es un ranking: cada lugar representa una manera particular de acercarse al plato.
Nueva Casa Japonesa es uno de los grandes puntos de referencia de la cocina japonesa porteña.
En el mismo edificio funcionan un restaurante, un supermercado de productos importados y diferentes propuestas vinculadas con la cultura gastronómica de Japón.
Su carta permite comparar estilos clásicos y alternativas menos habituales:
El diferencial está en la variedad y en la posibilidad de completar la visita comprando fideos, miso, algas, condimentos, bebidas y otros ingredientes dentro del supermercado.
Orei comenzó como una pequeña ventana gastronómica y terminó convirtiéndose en uno de los nombres más conocidos del nuevo circuito del ramen.
Su propuesta se inspira en las barras japonesas: pocos lugares, servicio directo y el bowl como protagonista. El proyecto de Roy Asato trabaja con caldos, fideos frescos, aceites aromáticos y diferentes niveles de picante.
El sistema permite elegir el tipo de caldo y después completar el plato con sabores y toppings. Es una buena opción para quien ya probó un ramen básico y quiere entender cuánto puede cambiar según la combinación.
Después de comer se puede continuar por el Barrio Chino, las Barrancas y otros lugares incluidos en nuestra guía de qué hacer en Belgrano.
Fukuro fue uno de los proyectos que ayudaron a popularizar el formato de noodle bar en Palermo.
La propuesta se presenta como 100% casera y concentra buena parte de su identidad en los caldos, los fideos y los toppings preparados en el lugar.
No es un restaurante japonés formal: tiene una dinámica más informal, música, barra y servicio sin reservas. Durante los horarios centrales puede formarse fila.
Podés consultar también la ficha de Fukuro en Loomi antes de salir.
Mirutaki trabaja el ramen dentro de una propuesta japonesa más amplia que incluye sushi, gyozas, donburis, tataki y platos calientes.
Es una buena puerta de entrada para grupos en los que no todas las personas quieren comer ramen. Quien busca un bowl puede elegirlo, mientras el resto de la mesa recorre otras partes de la carta.
El salón de Palermo Hollywood suele tener una convocatoria importante y no toma reservas, por lo que conviene llegar temprano.
La información práctica se puede revisar en la ficha de Mirutaki en Loomi.
Nikkai Shokudo funciona en una casona de San Telmo vinculada con la colectividad japonesa.
Su ambiente se encuentra a mitad de camino entre un izakaya y un comedor de barrio. La carta no está construida únicamente alrededor del ramen: también aparecen sushi, tempura, onigiris, baos y platos tradicionales.
Entre sus variedades se encuentran miso, shoyu, tonkotsu, chashumen y tantanmen. Este último combina una textura más cremosa con carne de cerdo y condimentos picantes.
La visita puede combinarse con alguno de estos lugares y planes para recorrer San Telmo.
Nobiru es uno de los restaurantes japoneses históricos del circuito gastronómico del Barrio Chino.
Su carta combina ramen con sushi, platos calientes, entradas y preparaciones de izakaya. Es una alternativa útil para sentarse a comer con más tiempo, especialmente si se quiere compartir varios platos además del bowl principal.
Yūjin se encuentra en Villa Ortúzar y trabaja con una propuesta que combina ramen, sushi, cocina caliente, bebidas japonesas y experiencias de omakase.
Su perfil es más amplio que el de una barra dedicada exclusivamente a los fideos. Funciona especialmente bien para una cena o celebración en la que se quiere recorrer distintas técnicas y platos.
Tiene a la salsa de soja como una de sus bases principales. Suele resultar una entrada accesible al mundo del ramen por su perfil claro y salado.
Utiliza pasta de soja fermentada y ofrece un sabor profundo, ligeramente dulce y muy aromático.
Se prepara tradicionalmente a partir de huesos de cerdo cocinados durante muchas horas. El resultado es un caldo espeso, graso y cremoso.
Está inspirado en preparaciones chinas y combina un caldo cremoso con carne picada, sésamo y picante.
Reemplaza el caldo animal por vegetales, algas, hongos y otros ingredientes. No existe una única receta: conviene confirmar si el plato es vegetariano o completamente vegano.
Aunque hoy es uno de los grandes símbolos de la cocina japonesa, el ramen tiene raíces chinas. Su origen exacto continúa siendo discutido, pero la versión más aceptada lo relaciona con los platos de fideos de trigo que inmigrantes chinos llevaron a Japón entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Las primeras versiones se difundieron especialmente en ciudades portuarias como Yokohama. En 1910 abrió Rairaiken, en el barrio tokiota de Asakusa, considerado uno de los primeros restaurantes especializados en el plato. En aquella época se lo conocía como shina soba o chūka soba, expresiones que significaban, básicamente, “fideos chinos”.
Esos primeros bowls eran mucho más sencillos que los actuales: fideos alcalinos, un caldo relativamente liviano con salsa de soja, cerdo, brotes de bambú y cebolla de verdeo.
El gran crecimiento llegó después de la Segunda Guerra Mundial. En un Japón golpeado por la escasez de arroz, la mayor disponibilidad de harina favoreció la aparición de puestos callejeros o yatai. El ramen era caliente, económico, contundente y podía prepararse rápidamente para muchas personas.
Con el tiempo dejó de ser visto únicamente como una comida china y empezó a transformarse en un plato profundamente japonés. Cada región desarrolló su propia identidad: Tokio se asoció con el shoyu, Sapporo con el miso y Hakata con el tonkotsu, mientras otras ciudades crearon combinaciones particulares de caldos, fideos y toppings.
Otro momento fundamental ocurrió en 1958, cuando Momofuku Ando creó Chicken Ramen, considerado el primer ramen instantáneo del mundo. En 1971 presentó Cup Noodles y ayudó a convertir los fideos instantáneos en un fenómeno global.
El producto instantáneo llevó la palabra ramen a millones de hogares, pero las barras especializadas siguieron desarrollando el plato artesanal. Hoy conviven recetas tradicionales, estilos regionales, interpretaciones modernas y versiones vegetarianas. Por eso no existe un único ramen auténtico: cada bowl cuenta la historia de una ciudad, un cocinero y una forma diferente de combinar caldo, tare, fideos y toppings.
Un bowl de ramen suele incluir:
Para seguir recorriendo la cultura japonesa de la ciudad, la salida puede combinarse con nuestra guía de comiquerías de Buenos Aires.
Nueva Casa Japonesa, Orei, Nikkai Shokudo y Nobiru poseen propuestas especialmente vinculadas con la cocina japonesa tradicional.
Nueva Casa Japonesa anuncia yasai ramen y ramen de tomate. En los demás restaurantes hay que confirmar la carta y verificar también que el caldo no tenga ingredientes animales.
El tonkotsu suele ser uno de los más cremosos y contundentes debido a la cocción prolongada de huesos de cerdo.
Depende del lugar. Fukuro y Mirutaki trabajan sin reservas; Nikkai y Yūjin permiten o requieren coordinar previamente. Orei posee capacidad reducida.
Algunos restaurantes ofrecen takeaway, pero los fideos continúan absorbiendo líquido durante el traslado. Para conservar mejor la textura, conviene pedir que el caldo viaje separado.
Los precios cambian según el restaurante, los ingredientes y el tamaño. Debido a las actualizaciones frecuentes, conviene revisar la carta vigente antes de salir.
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