Belgrano permite combinar historia, gastronomía, espacios verdes y cultura sin salir del mismo barrio. En pocas cuadras aparecen dos casas museo, una iglesia circular, una feria artesanal, las Barrancas y uno de los polos gastronómicos más visitados de Buenos Aires.
La mayoría de los primeros lugares de esta guía pueden conocerse caminando desde la estación Juramento de la línea D o desde Belgrano C.
La Plaza Manuel Belgrano funciona como punto de partida para recorrer el casco histórico del barrio.
Frente a ella se encuentra la Parroquia Inmaculada Concepción, conocida como La Redonda por su particular estructura circular. Fue inaugurada en 1878 y su diseño está inspirado en el Panteón de Roma.
La visita interior debe respetar las ceremonias y actividades religiosas.
Durante los fines de semana y feriados, la plaza recibe una feria con trabajos en cuero, madera, metal, cerámica, tejido, vitrofusión y otros materiales.
La feria nació en 1984 y permite sumar un paseo corto antes o después de visitar los museos cercanos.
El museo funciona en una antigua casona y conserva pinturas, esculturas, muebles y objetos de arte español.
Uno de sus espacios más especiales es el jardín andaluz, escondido detrás de la fachada sobre la avenida Juramento.
A pocos metros se encuentra el edificio que fue sede provisoria del Gobierno nacional durante el siglo XIX.
La colección aborda la vida de Domingo Faustino Sarmiento, Nicolás Avellaneda y la historia política y educativa argentina. También conserva mobiliario, documentos y una biblioteca.
El Mercado Belgrano combina puestos tradicionales de productos frescos con restaurantes, cafeterías y mesas compartidas.
Es una buena parada para desayunar, almorzar o comprar productos antes de continuar el recorrido.
Esta casona neocolonial fue el hogar y taller del escultor Rogelio Yrurtia y de la pintora Lía Correa Morales.
Además de las esculturas, pinturas y objetos personales, conserva un jardín diseñado como parte integral de la vivienda.
Las Barrancas ocupan varias manzanas verdes frente a la estación Belgrano C.
El parque posee más de 60 especies vegetales, senderos, esculturas y una réplica de la Estatua de la Libertad realizada por Frédéric Bartholdi, autor de la obra original de Nueva York.
El arco de Arribeños marca la entrada tradicional al Barrio Chino. En sus calles se concentran supermercados, bazares, restaurantes, casas de té y comercios especializados.
El paseo se extendió debajo del viaducto ferroviario mediante Vía Viva, un corredor con locales gastronómicos, mesas al aire libre y baños.
El templo fue inaugurado en 1997 y pertenece a una organización internacional vinculada con el budismo humanista.
Cuenta con altar, salas de meditación, aulas, salón de té y espacios donde se desarrollan cursos y actividades. La visita debe realizarse con respeto y evitando interrumpir ceremonias.
Junto al Río de la Plata se encuentra este espacio dedicado a las víctimas del terrorismo de Estado.
El recorrido incluye el Monumento, esculturas contemporáneas, exposiciones y una vista abierta del río.
Una ruta posible comienza en Plaza Manuel Belgrano y continúa por La Redonda, el Museo Larreta, el Museo Sarmiento y el Mercado Belgrano.
Desde allí se puede caminar hacia la Casa de Yrurtia, bajar hasta las Barrancas y terminar comiendo en el Barrio Chino.
El Parque de la Memoria se encuentra más alejado. Conviene visitarlo como una segunda parte del paseo utilizando transporte público, bicicleta o auto.
Las Barrancas, el Barrio Chino, la feria artesanal, el Museo Sarmiento, la Casa de Yrurtia y el Parque de la Memoria tienen acceso gratuito.
Juramento, de la línea D, es la más práctica para visitar el casco histórico, los museos y el Mercado Belgrano.
El circuito central puede realizarse en cuatro o cinco horas. Para sumar el Parque de la Memoria conviene reservar una jornada completa.
Los sábados, domingos y feriados permiten sumar la feria artesanal. Para recorrer los museos con mayor tranquilidad, puede convenir un día de semana.





