Durante su paso por la Argentina, los integrantes de BTS se alejaron por unas horas de los estadios y eligieron uno de los rincones gastronómicos más particulares de Buenos Aires: el Pasaje Ruperto Godoy, conocido popularmente como el Pasaje Coreano.
El grupo comió en Maniko Fried Chicken, un restaurante especializado en pollo frito al estilo coreano ubicado en esta pequeña calle peatonal cercana a la avenida Avellaneda. La visita volvió a poner en el mapa un circuito que reúne restaurantes, cafeterías, pastelerías y propuestas vinculadas con la cultura coreana.
El Pasaje Ruperto Godoy se encuentra a la altura del 700, entre las calles Felipe Vallese y Páez, en el límite entre Flores y Floresta.
Está a pocas cuadras del polo comercial de avenida Avellaneda y forma parte de una zona en la que se instalaron numerosas familias y emprendimientos de la comunidad coreana.
No debe confundirse con el Barrio Coreano tradicional del Bajo Flores, desarrollado alrededor de la avenida Carabobo. Ruperto Godoy pertenece a un circuito gastronómico más reciente, al que algunas personas también llaman Korea Soho.
BTS fue a Maniko Fried Chicken, en Ruperto Godoy 733. El lugar está especializado en pollo frito coreano: piezas crocantes que pueden pedirse solas o acompañadas por distintas salsas, desde opciones suaves hasta preparaciones picantes.
Según los horarios publicados por el restaurante, abre de domingo a jueves de 12 a 22 y los viernes y sábados de 12 a 24. Antes de ir conviene revisar sus redes sociales, especialmente durante fines de semana o feriados.
La llegada de BTS generó movimiento entre vecinos y fanáticos, aunque el equipo de seguridad pidió que no se tomaran fotografías directas dentro del restaurante.
El pasaje concentra distintas formas de acercarse a la gastronomía coreana. Además del pollo frito, en la zona pueden encontrarse preparaciones como:
Entre los proyectos que ayudaron a darle identidad al lugar aparecen nombres como Maum, conocido por sus fideos y kimbap; BAB, dedicado a la barbacoa coreana; Pan Moa, una de las pastelerías pioneras del pasaje, y diferentes locales de pollo frito.
Como la oferta fue cambiando con el tiempo, es recomendable revisar los horarios y las redes de cada negocio antes de organizar la visita.
La inmigración coreana comenzó a tener una presencia visible en Buenos Aires durante la segunda mitad del siglo XX. El primer gran núcleo comunitario se desarrolló en el Bajo Flores, especialmente alrededor de las avenidas Carabobo, Castañares y Eva Perón.
Con los años, muchas familias y comercios también se instalaron cerca de avenida Avellaneda, donde la comunidad tuvo una fuerte participación en la actividad textil. Las nuevas generaciones comenzaron a abrir restaurantes y cafeterías orientados a un público más amplio.
El Pasaje Ruperto Godoy representa esa transformación: conserva recetas, ingredientes y costumbres de la comunidad, pero las presenta en espacios pensados para recibir a cualquier persona que quiera probar comida coreana.
La visita de BTS fue la noticia que volvió a llamar la atención sobre el pasaje, pero el verdadero atractivo está en descubrir un rincón de Buenos Aires construido durante años por la comunidad coreana.
Fuentes: La Nación, Google Arts & Culture e Instagram de Maniko Fried Chicken.