Espectáculos inmersivos, meteoritos de más de una tonelada, rocas lunares y observaciones gratuitas con telescopios forman parte del Planetario Galileo Galilei. Cómo organizar la visita y la historia del edificio que parece haber aterrizado en Palermo.
Desde hace casi seis décadas, una estructura con aspecto de nave espacial descansa junto al lago de los Bosques de Palermo. Es el Planetario Galileo Galilei, uno de los edificios más reconocibles de Buenos Aires y el principal centro de divulgación astronómica de la Ciudad.
En su interior funciona una sala inmersiva de veinte metros de diámetro, un museo con piezas originales, experiencias de realidad virtual y diferentes actividades para chicos y adultos.
Las funciones regulares cuestan actualmente $6.000 para residentes argentinos y $12.000 para no residentes. Las entradas se obtienen online y los horarios cambian según la programación de cada mes.
Además de resolver toda la información necesaria para organizar la visita, esta guía recorre la historia del Planetario: quién lo diseñó, por qué tiene esa forma, cómo fue su primera función y cuáles son los objetos más importantes que conserva.
Precios y programación verificados el 28 de agosto de 2026.

La propuesta del Planetario se divide en diferentes experiencias:
Cada actividad tiene su propia modalidad. La entrada para una función inmersiva no incluye automáticamente la visita guiada, la realidad virtual o cualquier otro espectáculo.
Los espectáculos se proyectan alrededor del público sobre una cúpula semiesférica de veinte metros de diámetro.
El sistema permite representar estrellas, planetas, galaxias, nebulosas y viajes por diferentes regiones del universo. Las imágenes cubren todo el campo visual y se combinan con sonido envolvente.
Las funciones regulares duran aproximadamente 50 minutos y cuentan con un cupo actual de 250 espectadores.
Aunque la sala posee físicamente 360 butacas reclinables, las fichas de los espectáculos vigentes habilitan 250 localidades por función.
La cartelera actual incluye propuestas para diferentes edades.
Un espectáculo recomendado para adolescentes y adultos que explora el origen de los agujeros negros, su relación con las galaxias y los descubrimientos realizados durante los últimos años.
Una producción para chicos y adolescentes que parte de noticias sobre asteroides, alineaciones y supuestas amenazas espaciales.
La propuesta busca enseñar cómo se comprueba la información científica y cómo diferenciar un fenómeno astronómico real de una exageración publicada en internet.

Un espectáculo infantil que conecta el universo con los océanos y la conservación del planeta.
Incluye imágenes realizadas en la Patagonia argentina y plantea una relación entre el conocimiento del espacio, la Tierra y el cuidado ambiental.
Una función dirigida a chicos y familias que recorre algunos de los destinos más sorprendentes del espacio.
Durante el viaje aparecen la Luna, Marte, estrellas, nebulosas y diferentes misiones de exploración.
Una experiencia pensada especialmente para los más chicos.
Utiliza colores, formas, juegos e imágenes sencillas para presentar el Sol, Marte, las estrellas y el espacio profundo.
La cartelera puede cambiar. Antes de comprar conviene revisar la agenda oficial del Planetario.
La programación publicada para finales de agosto establece:
Estos horarios corresponden a la programación vigente al momento de publicar esta guía. Pueden modificarse durante septiembre, las vacaciones escolares o las jornadas con eventos especiales.
Los precios actuales para los espectáculos regulares son:
Toda persona debe contar con un ticket, incluso cuando accede gratuitamente.
Para utilizar un beneficio será necesario reservar online y presentar la documentación correspondiente al ingresar.

Las localidades se obtienen mediante la plataforma oficial de Entradas BA.
El procedimiento general consiste en:
Las ubicaciones no son numeradas. Llegar temprano permite elegir asiento con mayor comodidad.
El Planetario no permite ingresar una vez iniciada la función y no realiza cambios ni devoluciones.
El museo permite acercarse a objetos reales y recorrer diferentes momentos de la historia de la astronomía.
Entre sus piezas más importantes aparecen:
Las visitas guiadas cuentan con un cupo de 40 personas y recorren tanto el museo como la Plaza Astronómica.
Las guías explican conceptos científicos, la arquitectura del edificio y distintos momentos de la historia del Planetario.
En el primer piso se exhiben pequeños fragmentos de rocas lunares transportadas hasta la Tierra por los astronautas del Apollo 11.
La colección también incluye una bandera argentina que formó parte de la misión, fue llevada hasta la Luna y posteriormente regresó al país.
Estas piezas permiten vincular la historia del Planetario con uno de los acontecimientos científicos y tecnológicos más importantes del siglo XX.
En la explanada se encuentra La Perdida, un meteorito metálico proveniente de Campo del Cielo.
La pieza pesa aproximadamente 1.530 kilos y fue hallada en 1965. Forma parte de un cuerpo mayor que ingresó a la atmósfera, se fragmentó y produjo una extensa zona de cráteres entre Chaco y Santiago del Estero.
Los meteoritos permiten estudiar los materiales que participaron en la formación y evolución del sistema solar.
Durante 44 años, el gran proyector Zeiss ocupó el centro de la sala.
Era capaz de reproducir 8.900 estrellas con diferentes intensidades y colores, además del Sol, la Luna, los planetas visibles, constelaciones, eclipses, galaxias y movimientos del cielo.
En 1971, el instrumento original fue transformado en un modelo V y recibió nuevos proyectores para representar eclipses, Saturno, nubes y coordenadas astronómicas.
Fue retirado de la sala en 2011 y actualmente se encuentra exhibido en el anillo del segundo piso.

Otra de las piezas destacadas es un instrumento mecánico construido en Alemania en 1901.
Una gran esfera de vidrio representa el universo con sus estrellas y constelaciones. En el centro se encuentra el Sol, rodeado por los planetas.
El mecanismo estuvo muchos años sin funcionar hasta que fue restaurado, automatizado y puesto nuevamente en valor.
Desde el 6 de septiembre de 2026, el museo incorporará Odisea Espacial, una experiencia de realidad virtual recomendada para mayores de 7 años.
La propuesta utiliza gafas y sillones 4D para simular un viaje hasta Marte y permitir recorrer su superficie.
Los precios publicados son:
La experiencia se paga por separado y no está incluida con la entrada a una función del domo.
Los sábados y domingos se realizan observaciones desde la explanada.
Durante el día se puede observar el Sol mediante telescopios equipados con filtros especiales. Por la noche, los objetos visibles dependen de la fecha y las condiciones del cielo.
Las observaciones nocturnas son gratuitas y tienen un cupo máximo de 250 personas. Los números se entregan quince minutos antes del comienzo.
La actividad solamente se realiza con cielo despejado. Puede suspenderse por nubosidad, lluvia o tormentas cercanas.
La cartelera permite organizar la salida según el público:
Algunas funciones utilizan sonidos fuertes, oscuridad e imágenes envolventes. Las familias con personas sensibles a esos estímulos deberían revisar si hay funciones distendidas disponibles.
La historia del Planetario empezó varias décadas antes de su inauguración.
Desde comienzos de los años treinta, científicos e instituciones argentinas reclamaban la creación de un espacio capaz de acercar la astronomía a estudiantes y al público general.
La iniciativa tomó forma definitiva en 1958, cuando se creó una comisión para estudiar la compra de un proyector y elegir su futura ubicación.
El concejal socialista José Luis Pena y el secretario de Cultura municipal Aldo Armando Cocca fueron dos de los principales impulsores.
El proyecto sostenía que Buenos Aires necesitaba una herramienta moderna para enseñar cosmografía y superar los textos atrasados que todavía se utilizaban en ese momento.
La creación coincidió con una etapa de gran desarrollo científico argentino, la fundación del CONICET y el comienzo de la carrera espacial internacional.
En septiembre de 1959 ingresó al Concejo Deliberante el proyecto para comprar un planetario de la empresa Zeiss.
El instrumento debía construirse en Oberkochen, Alemania, y ser instalado dentro de un edificio especialmente diseñado en los jardines de Palermo.
La autorización definitiva se aprobó el 28 de diciembre de 1960.
A partir de ese momento comenzó a desarrollarse tanto el instrumento de proyección como la arquitectura que debía contenerlo.
El edificio fue proyectado por el arquitecto argentino Enrique Jan, integrante de la Dirección General de Arquitectura de la antigua Municipalidad de Buenos Aires.
El cálculo estructural estuvo relacionado con el ingeniero Carlos Laucher y la construcción fue realizada por la Compañía de Construcciones Civiles.
Las obras comenzaron en 1962 y se extendieron durante cuatro años.
Jan no pensó el edificio como una simple caja que contuviera un proyector. Buscó representar mediante la arquitectura la relación entre el ser humano, la Tierra, el cielo y el conocimiento científico.
La estructura fue diseñada a partir del triángulo equilátero.
La repetición de esa figura permite formar hexágonos, círculos y estructuras tridimensionales. También remite al tetraedro y a la molécula de carbono, uno de los elementos fundamentales para la vida.
La gran semiesfera superior puede interpretarse como:
El edificio parece elevarse sobre el terreno mientras su figura se refleja en el lago. Los puentes, las escaleras y las grandes estructuras de hormigón refuerzan la sensación de estar frente a una máquina llegada del futuro.
La cúpula tiene veinte metros de diámetro y funciona como la superficie interior sobre la que se proyecta el cielo artificial.
El Planetario fue inaugurado oficialmente el 20 de diciembre de 1966 por el entonces intendente Eugenio Schettini.
Sin embargo, esa fecha no coincide con su primera función ni con la apertura definitiva para el público.
Existen tres momentos diferentes:
Esta diferencia explica por qué distintas fuentes utilizan 1966, 1967 o 1968 para hablar del nacimiento del Planetario.
La primera función se realizó el 13 de junio de 1967.
Participaron alumnos de la Escuela Comercial N.º 1 de Banfield y del Colegio de la Santa Unión de los Sagrados Corazones.
El profesor Antonio Cornejo, primer director del Planetario, les mostró cómo se veía esa noche el cielo sobre Buenos Aires, la Antártida Argentina y el Polo Sur.
También explicó cómo orientarse mediante la Cruz del Sur.
Cornejo permaneció al frente de la institución durante 33 años y tuvo un papel fundamental en la creación de sus primeros espectáculos y actividades.
El nombre fue establecido oficialmente en 1963 y surgió después de una propuesta realizada por instituciones italianas.
La denominación buscó homenajear al matemático, físico y astrónomo Galileo Galilei por su papel en el desarrollo de la ciencia moderna y en la transformación de la forma de observar el universo.
El Planetario atravesó diferentes renovaciones tecnológicas.
El proyector original fue transformado en un modelo Zeiss V y recibió nuevas funciones para reproducir eclipses, planetas y fenómenos atmosféricos.
El Gobierno de Japón donó equipos de video y diferentes proyectores para ampliar las posibilidades de la sala.
El antiguo Zeiss fue retirado después de 44 años.
Se incorporó un sistema Megastar II A, seis proyectores digitales y tecnología full dome capaz de cubrir toda la cúpula.
También se instaló iluminación LED sobre el exterior del edificio.
Se realizó una nueva puesta en valor y se incorporaron seis proyectores Sky-Skan con resolución 8K.
El sistema actual alcanza aproximadamente 38 millones de píxeles y permite construir viajes virtuales de gran realismo alrededor del público.
Durante 2026, el edificio cumple seis décadas desde su inauguración.
Como parte de la puesta en valor, la Ciudad comenzó a renovar las 390 luminarias exteriores: 360 ubicadas en la cúpula y 30 en sus bases.
El nuevo sistema permite programar colores, movimientos y efectos especiales, incluyendo la posibilidad de representar las diferentes fases de la Luna sobre el edificio.
El Planetario fue construido dentro de la Plaza Benjamín Gould, bautizada en homenaje al astrónomo estadounidense que dirigió el Observatorio Astronómico de Córdoba.
El mismo sector de Palermo también se encuentra asociado con el primer partido de fútbol disputado en la Argentina, realizado en 1867 por integrantes del Buenos Aires Cricket Club.
Casi un siglo después, el lugar pasó de ser escenario de una novedad deportiva a convertirse en uno de los principales centros científicos y culturales de la Ciudad.
El domo del Planetario no se abre para observar directamente el cielo.
Dentro de la sala se proyecta un universo artificial que permite:
La observación del cielo real se realiza desde la explanada mediante telescopios.
Un observatorio astronómico, en cambio, utiliza instrumentos para estudiar directamente los objetos y la radiación provenientes del espacio.
La restauración de 2017 incorporó diferentes mejoras para ampliar la accesibilidad del edificio.
La información oficial menciona:
Las páginas oficiales presentan información contradictoria sobre el estado actual de la rampa y la silla de ruedas. Algunas las muestran disponibles y otras indican que se encuentran en reparación.
Si la visita depende de estos recursos, conviene consultar previamente mediante planetario@buenosaires.gob.ar.
El edificio se encuentra en la intersección de avenida Sarmiento y avenida Figueroa Alcorta.
Las líneas informadas por el Planetario son:
La estación Plaza Italia de la línea D permite continuar caminando por los Bosques de Palermo o combinar con un colectivo.
Los Bosques de Palermo cuentan con ciclovías y estaciones de Ecobici en los alrededores.
Hay espacios de estacionamiento en las calles próximas y garajes privados en Palermo. El Planetario no informa un estacionamiento propio incluido con la entrada.
La visita puede combinarse con:
Para continuar el recorrido podés guardar nuestra guía de qué hacer en Palermo o revisar estos planes gratuitos en Buenos Aires.
Las funciones regulares cuestan $6.000 para residentes argentinos y $12.000 para no residentes.
Las fichas de los espectáculos informan venta online.
A partir de los 4 años se abona entrada. Los menores de 4 años deben reservar una localidad gratuita.
Sí. Deben obtener previamente el ticket gratuito y presentar la documentación.
Aproximadamente 50 minutos.
No debe darse por supuesto. Las visitas guiadas y actividades del museo cuentan con sus propios horarios y localidades.
Las observaciones habituales se realizan los fines de semana y dependen del clima.
Sí. Las actividades regulares son gratuitas y tienen cupo limitado.
No se permite ingresar una vez comenzada la función.
El edificio fue inaugurado en diciembre de 1966. Su primera función se realizó el 13 de junio de 1967 y la apertura general ocurrió el 5 de abril de 1968.
El arquitecto argentino Enrique Jan.
Su diseño utiliza el triángulo equilátero y diferentes referencias al universo, Saturno, la exploración espacial y la relación entre la Tierra y el cielo.





