Una guía para recorrer uno de los lugares más impresionantes de Buenos Aires. Cuánto cuesta la entrada, cuándo hay visitas guiadas y cuáles son las bóvedas que no conviene pasar por alto.
Caminar por el Cementerio de la Recoleta es meterse en una pequeña ciudad construida con mármol, esculturas, cúpulas, vitrales y pasillos angostos.
Dentro de sus cinco hectáreas descansan más de 200 personalidades de la historia argentina y existen más de 90 bóvedas declaradas Monumento Histórico Nacional.
La tumba de Eva Perón es la más buscada, pero el recorrido también permite conocer expresidentes, premios Nobel, figuras culturales y algunas de las leyendas más famosas de Buenos Aires.
Como el precio para visitantes extranjeros puede actualizarse, conviene revisarlo nuevamente antes de realizar la visita.
El Cementerio de la Recoleta ofrece recorridos guiados gratuitos en español que parten desde el acceso principal.
Los horarios publicados son:
El recorrido incluye algunas de las bóvedas y personalidades más importantes del cementerio, como Eva Perón, Domingo Faustino Sarmiento, Raúl Alfonsín, Luis Federico Leloir, Remedios de Escalada y Juan Bautista Alberdi.
Conviene llegar con anticipación y consultar el cupo disponible en la entrada. Los horarios pueden modificarse por actividades especiales, trabajos de conservación o condiciones climáticas.
El cementerio tiene cientos de bóvedas y puede resultar difícil orientarse durante una primera visita. Estas son algunas de las paradas más interesantes.
La bóveda de la familia Duarte es la más visitada del cementerio.
Después de un extenso recorrido que incluyó el traslado de su cuerpo fuera del país, los restos de Eva Duarte de Perón regresaron a la Argentina y actualmente descansan en Recoleta.
La bóveda se encuentra dentro de uno de los pasillos más angostos y suele estar cubierta de flores, cartas y recuerdos dejados por visitantes.
El expresidente y principal impulsor de la educación pública argentina murió en Asunción, Paraguay, en 1888. Sus restos fueron trasladados a Buenos Aires y sepultados en el Cementerio de la Recoleta.
Su mausoleo forma parte del recorrido oficial y es una de las paradas más importantes para acercarse a la historia política y educativa del país.
El expresidente argentino descansa en un mausoleo ubicado cerca de la entrada principal.
Su tumba recibe visitantes durante todo el año y suele tener flores, banderas y mensajes vinculados con el regreso de la democracia en 1983.
Luis Federico Leloir recibió el Premio Nobel de Química en 1970 y descansa dentro de una de las bóvedas más impactantes de Recoleta.
La construcción de la familia Leloir tiene apariencia de templo y está coronada por un templete. En su parte superior se destaca un mosaico veneciano con la figura de Cristo Redentor.
La historia de Rufina Cambaceres dio origen a una de las leyendas más conocidas del cementerio.
Rufina murió repentinamente en 1902, el día en que cumplía 19 años. Con el paso del tiempo comenzó a circular la versión de que había sufrido un ataque de catalepsia y fue enterrada con vida.
No existen pruebas concluyentes de esa historia, pero la leyenda quedó vinculada con su bóveda Art Nouveau. La escultura representa a Rufina de pie frente a una puerta, con una mano cerca del picaporte.
Liliana Crociati murió a los 26 años durante un alud en los Alpes austríacos.
Su bóveda está acompañada por una escultura de Liliana con vestido de novia y por la figura de su perro Sabú. Una leyenda urbana sostiene que tocar el hocico del animal trae suerte, aunque el contacto constante produjo desgaste en la pieza y motivó trabajos de conservación.
El mausoleo de Bartolomé Mitre combina historia, arquitectura y escultura.
Fue realizado en mármol y contiene obras del escultor italiano Eduardo Rubino. Las figuras representan la libertad, el deber y la justicia, mientras el nombre del expresidente aparece enmarcado entre formas aladas.
Esta bóveda permite descubrir el trabajo de Lola Mora dentro del cementerio.
La escultora recibió el pedido de evitar desnudos en las figuras, pero dejó visibles un hombro y un pie como un pequeño gesto de rebeldía. Es una parada interesante para observar los detalles artísticos que pueden perderse al recorrer únicamente las tumbas más famosas.
María de los Remedios de Escalada fue la esposa de José de San Martín y una figura vinculada con los primeros años de la independencia argentina.
Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta y su sepultura forma parte de los recorridos guiados oficiales.
El Cementerio de la Recoleta fue inaugurado el 17 de noviembre de 1822 y se convirtió en el primer cementerio público de Buenos Aires.
El terreno había pertenecido a los monjes recoletos y formaba parte de la antigua huerta de la actual Basílica Nuestra Señora del Pilar. El trazado original fue diseñado por el ingeniero francés Próspero Catelin.
Durante las últimas décadas del siglo XIX, muchas familias adineradas se trasladaron hacia el norte de la ciudad y comenzaron a construir grandes mausoleos en Recoleta.
En 1881, el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo estuvo a cargo de una importante remodelación que incluyó el pórtico de entrada.
El resultado es un conjunto que mezcla estilos neoclásicos, neogóticos y Art Nouveau con esculturas, vitrales y piezas realizadas por artistas argentinos y europeos.
Para conocer únicamente las tumbas principales se puede realizar un recorrido de aproximadamente una hora. Si también querés observar la arquitectura, leer las placas y escuchar las historias, conviene reservar al menos una hora y media.
La mañana suele ser el mejor momento para caminar con tranquilidad y evitar las horas de mayor movimiento turístico.
El interior puede resultar laberíntico. Por eso conviene ubicar primero la tumba de Eva Perón y después continuar hacia las bóvedas históricas y arquitectónicas más alejadas.
También es importante mantener una actitud respetuosa: continúa siendo un cementerio en funcionamiento y pueden realizarse ceremonias durante el horario de visita.
El acceso principal presenta algunas dificultades para personas con movilidad reducida.
La entrada accesible se encuentra en Junín 1750 y debe solicitarse su apertura al personal de seguridad. También pueden pedirse sillas de ruedas sin cargo en la Dirección del Cementerio.
Algunos pasillos interiores son angostos y tienen superficies irregulares, por lo que puede ser necesario realizar el recorrido con acompañamiento.
La visita puede combinarse con varios lugares ubicados a pocos metros:
El Museo Nacional de Bellas Artes forma parte de nuestra guía de museos gratuitos de Buenos Aires. Después del recorrido también se puede hacer una pausa en alguno de estos cafés de especialidad de la ciudad.
Además, la Ciudad abrió una licitación que podría incorporar nuevos servicios dentro del predio. En esta nota contamos cómo sería el proyecto para sumar un café al paso y visitas nocturnas en el Cementerio de la Recoleta.
El horario para visitas turísticas es de lunes a domingo de 9 a 17.
El ingreso es gratuito para residentes nacionales presentando DNI. Los turistas extranjeros deben comprar una entrada.
Al momento de actualizar esta guía, en agosto de 2026, el valor informado es de $24.030. La tarifa puede cambiar, por lo que conviene verificarla en Entradas BA.
Sí. Hay recorridos gratuitos en español con salidas cada hora. De lunes a viernes se realizan entre las 10 y las 16, mientras que los sábados, domingos y feriados comienzan a las 9.
Los restos de Eva Perón descansan en la bóveda de la familia Duarte. Se encuentra dentro de un pasillo angosto y es la tumba más visitada del cementerio.
Una visita rápida puede realizarse en aproximadamente una hora. Para recorrer las principales bóvedas con tranquilidad conviene reservar entre una hora y una hora y media.
Sí. Los turistas menores de 18 años deben ingresar acompañados por una persona adulta.
El cementerio es mayormente al aire libre. Puede recorrerse con lluvia leve, pero las visitas guiadas y los horarios podrían modificarse si las condiciones climáticas son adversas.





