El Museo Nacional de Arte Oriental presenta una exposición con decenas de muñecas japonesas que atraviesan rituales, celebraciones familiares, artesanías, teatro y cultura popular. Puede visitarse gratis hasta el 22 de noviembre en el Centro Cultural Borges.
En Japón, una muñeca puede ser un juguete, una pieza artística, un objeto de protección, el personaje de una celebración familiar o la representación de una historia transmitida durante generaciones.
Ese universo llega a Buenos Aires con Ningyō: tradición y actualidad de las muñecas japonesas, una muestra organizada por el Museo Nacional de Arte Oriental, The Japan Foundation y la Embajada del Japón en la Argentina.
La exposición reúne 65 obras, algunas formadas por una sola figura y otras por conjuntos de varias muñecas. El recorrido comienza con piezas vinculadas a antiguos rituales y llega hasta los juguetes modernos y las figuras inspiradas en el manga y el animé.
La palabra japonesa ningyō (人形) significa literalmente “forma humana”. Sin embargo, su sentido cultural es mucho más amplio que el de una muñeca utilizada únicamente como juguete.
A lo largo de la historia japonesa, estas figuras estuvieron presentes en ceremonias religiosas, celebraciones familiares, obras teatrales, regalos, expresiones regionales y prácticas destinadas a pedir protección, salud o prosperidad.
La cultura de las ningyō se expandió especialmente desde el siglo XVII y alcanzó un nivel de detalle que convirtió a muchas de estas piezas en verdaderas obras de arte.
La exposición está organizada alrededor de cuatro grandes dimensiones de las muñecas japonesas: la protección de la infancia, el arte, las expresiones populares y su llegada a la cultura contemporánea.
Algunas de las formas más antiguas de ningyō estaban relacionadas con rituales destinados a alejar la mala fortuna.
Los katashiro, por ejemplo, son figuras de papel empleadas en ceremonias de purificación. Las personas depositaban simbólicamente en ellas enfermedades o desgracias antes de dejarlas ir por el agua.
También aparecen los amagatsu y hōko, creados para proteger a los bebés. Los amagatsu tienen una estructura sencilla en forma de T y se utilizaban incluso para sostener la ropa de los recién nacidos.
Con el tiempo, estas tradiciones dieron lugar a celebraciones más elaboradas.
Cada 3 de marzo, Japón celebra el Hinamatsuri, conocido como el Festival de las Niñas. Las familias exhiben conjuntos de muñecas que representan a la corte imperial, acompañadas por músicos, sirvientes y pequeños objetos ceremoniales.
El 5 de mayo también se colocan figuras de héroes, guerreros y armaduras para pedir por el crecimiento saludable de los niños. Entre los personajes más populares aparecen Momotarō y Kintarō, conocidos por su fuerza y sus aventuras.

Una parte de la muestra permite observar hasta dónde puede llegar el trabajo artesanal aplicado a estas figuras.
Las gosho ningyō representan bebés de aspecto saludable y piel blanca brillante. Su superficie se conseguía mediante la aplicación de una pintura elaborada con conchas trituradas y solían entregarse como regalos en celebraciones de la corte imperial.
Las saga ningyō, en cambio, están talladas en madera y decoradas con oro y pigmentos. Fueron concebidas como objetos artísticos y se distinguen por sus relieves, colores y ornamentaciones.
También se exhiben muñecas vestidas con pequeñas prendas confeccionadas con técnicas similares a las utilizadas en la ropa real. Los peinados, las telas, las posturas y los accesorios permiten conocer distintos aspectos de la vestimenta y las artes escénicas tradicionales de Japón.
Las ningyō no pertenecieron únicamente a la corte o a los sectores más acomodados. En distintas regiones de Japón aparecieron muñecas populares realizadas con madera, arcilla, papel y otros materiales accesibles.
Las kokeshi son uno de los ejemplos más conocidos. Surgieron durante el siglo XIX en zonas de aguas termales del norte de Japón. Tienen cuerpos cilíndricos, carecen de brazos y piernas y se reconocen por sus rostros simples y sus motivos pintados a mano.
Existen más de once estilos tradicionales de kokeshi, cada uno asociado a una región y con sus propios colores, formas y diseños.
Otra figura muy reconocible es el daruma, inspirado en Bodhidharma, fundador del budismo zen. Su base pesada hace que vuelva a levantarse cuando se lo empuja, algo que lo convirtió en símbolo de perseverancia.
Tradicionalmente, los daruma tienen los ojos sin pintar. Al formular un deseo se completa el primero y, cuando el objetivo se cumple, se pinta el segundo.
La muestra también sigue la expansión de las ningyō hacia el teatro, los juguetes y la cultura popular contemporánea.
Las grandes figuras utilizadas en el teatro tradicional japonés necesitan hasta tres personas para ser manipuladas. Sus rostros expresivos y sus movimientos detallados fueron creados para transmitir emociones desde el escenario.
Más adelante aparecieron las ichimatsu ningyō, muñecas articuladas con ropa intercambiable, y figuras modernas como Licca-chan, lanzada en 1967 y convertida en uno de los juguetes más populares de Japón.
El recorrido llega finalmente a las figuras coleccionables vinculadas con personajes de manga y animé. Aunque sus materiales y diseños son modernos, mantienen una idea presente durante toda la exposición: representar en tres dimensiones personajes, deseos e historias importantes para cada época.
Uno de los puntos más interesantes de Ningyō es que no presenta las muñecas japonesas como una costumbre detenida en el pasado.
La exposición muestra cómo estas figuras fueron cambiando junto con la sociedad. Pasaron de los rituales de protección a las celebraciones familiares, del trabajo artesanal a las artes escénicas y de los juguetes infantiles a las colecciones contemporáneas.
También permiten descubrir la enorme variedad regional de Japón. Cada material, vestimenta, técnica y personaje cuenta algo sobre el lugar y el momento en que fue creado.
El museo funciona en el segundo piso del Centro Cultural Borges, en Viamonte 525, dentro de Galerías Pacífico.
Las estaciones de subte más cercanas son:
También se encuentra a pocas cuadras de la estación Retiro y recibe numerosas líneas de colectivo.

Además de Ningyō, el Museo Nacional de Arte Oriental conserva una colección de alrededor de cuatro mil piezas relacionadas con culturas de Asia, África y Oceanía.
Los miércoles, de 17 a 18, se puede conocer su reserva técnica, el espacio donde se conserva parte del patrimonio que no está expuesto regularmente. El ingreso es gratuito, por orden de llegada y con capacidad limitada.
El museo también ofrece recorridos guiados los jueves y domingos a las 17. Conviene consultar al llegar qué exhibiciones forman parte del recorrido del día.
Sí. La entrada al Museo Nacional de Arte Oriental y a la exposición es libre y gratuita.
La muestra permanece abierta hasta el domingo 22 de noviembre de 2026.
Puede visitarse de miércoles a domingos, de 14 a 21.
En el Museo Nacional de Arte Oriental, ubicado en Viamonte 525, segundo piso, dentro del Centro Cultural Borges.
No se requiere reserva para recorrer la exposición. El ingreso es libre hasta completar la capacidad del espacio.
Significa literalmente “forma humana” y se utiliza para denominar un amplio universo de muñecas y figuras japonesas.
No. La exposición incluye piezas vinculadas con rituales, celebraciones, artesanías, teatro, juguetes y figuras contemporáneas.
Sí. La variedad de formas, colores, personajes y materiales puede resultar atractiva para una visita familiar.
Museo Nacional de Arte Oriental: horarios y cómo llegar
Museo Nacional de Arte Oriental: Ningyō, tradición y actualidad de las muñecas japonesas
Secretaría de Cultura: información oficial de la exposición
The Japan Foundation: catálogo de Ningyō
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