Mangas, boosters de Magic, juguetes de Spawn y revistas Lazer, entre otras infinidades variantes. La infancia, adolescencia y ahora adultez de muchos! Para que no dejemos de generar recuerdos ni nuevas historias, les compartimos siete lugares que representan distintas partes de la cultura del cómic porteño. Pero antes, un pequeño recuerdo al gran rey que ya no esta!
Para quienes recorrieron las comiquerías de Buenos Aires durante los años noventa y dos mil, hay un nombre que todavía aparece en cualquier conversación: Camelot.
Abrió en 1994 y, para muchos lectores, fue simplemente la mejor comiquería que tuvo la Ciudad. Su local se convirtió en un punto de encuentro para buscar cómics importados, manga, animé, revistas, figuras y rarezas en una época en la que conseguir ese material podía ser una verdadera expedición. Un pasillo plagado de gente y de cosas magicas. Casi sin poder pasar y caminar. Todo estaba ahi.
Camelot cerró inesperadamente en 2010 y ya no forma parte del recorrido actual. Sin embargo, su historia continúa viva entre quienes pasaron horas revisando sus estantes y todavía se preguntan qué ocurrió con Gerardo Busto, su misterioso dueño.
El mapa porteño no terminó allí. Club del Cómic ya funcionaba desde 1987 y continúa siendo una de las grandes instituciones del circuito. Entelequia lleva más de cuatro décadas trayendo historietas, literatura fantástica y material importado. La Revistería representa el formato más grande, visual y orientado a novedades, mientras que espacios como Hotel de las Ideas, Fábrica de Historietas y Punc sostienen otros mundos: la historieta nacional, el cómic de autor, las editoriales pequeñas y la producción underground.
Esta lista no funciona como un ranking. Cada comiquería tiene una identidad distinta y la mejor elección dependerá de si buscás la última novedad de manga, un tomo importado, un clásico argentino, una figura o un fanzine realizado en una tirada mínima.
Antes del auge del manga, las películas de Marvel y las compras por internet, Club del Cómic ya estaba ahí. Abrió en 1987 y se presenta como la primera tienda argentina dedicada específicamente al cómic.
Esa trayectoria la convierte en algo más que un comercio: es uno de los pocos lugares que atravesaron prácticamente todas las etapas modernas del mercado local, desde la llegada irregular de revistas importadas hasta el crecimiento de las editoriales argentinas y la expansión actual del manga.
Su catálogo mantiene un peso importante de cómic estadounidense, especialmente Marvel y DC, pero también incluye manga, historieta argentina, publicaciones importadas, cartas, juguetes, figuras y coleccionables.
Es un lugar para entrar buscando una novedad, pero también para conversar sobre autores, editoriales, reediciones, continuidades y distintos puntos de entrada a una colección. Club del Cómic conserva el espíritu de la comiquería atendida por personas que conocen el material, algo especialmente valioso cuando no alcanza con escribir el nombre de un personaje en un buscador.
Entelequia es otro de los pilares históricos del circuito. Lleva más de cuarenta años trabajando con historietas argentinas, estadounidenses y europeas, además de manga, animé, ilustración, cine, diseño y literatura fantástica.
Durante años fue una de las pocas puertas de entrada para conseguir determinadas ediciones importadas y cómic europeo. Esa tradición todavía se percibe en un catálogo que no se limita a seguir las novedades más visibles.
Sus estantes permiten pasar del manga a la ciencia ficción, del terror a la historieta francesa y de los libros sobre cine a los juegos de mesa. Es una comiquería para recorrer con tiempo, revisar categorías y encontrar algo que no necesariamente estaba en la lista inicial.
La Revistería representa el costado más grande, visual y popular del circuito actual.
Su catálogo reúne una enorme cantidad de manga, cómics, novelas gráficas, libros, figuras y productos de cultura pop. Es especialmente fuerte para buscar novedades, series populares, regalos y merchandising en un mismo lugar.
La sucursal de Florida 719 también funciona como paseo: tiene esculturas, personajes y una ambientación pensada para que el local sea parte de la experiencia.
En 2019 recibió el premio Eisner Spirit of Comics Retailer dentro del circuito de San Diego Comic-Con y se convirtió en la primera tienda latinoamericana distinguida con ese reconocimiento.
Sector 2814 está especialmente conectado con el ritmo semanal de los lanzamientos.
Trabaja con manga, cómic estadounidense, historieta argentina, editoriales independientes, libros ilustrados y merchandising. También permite seguir colecciones mediante suscripciones y reservas.
Su comunicación en redes muestra constantemente ingresos, reposiciones y preventas, algo útil para quienes buscan un tomo puntual sin recorrer varios locales.
No tiene el peso histórico de Club del Cómic o Entelequia, pero sí refleja muy bien cómo funciona una comiquería contemporánea: novedades rápidas, seguimiento de colecciones y contacto cotidiano con sus lectores.
Fábrica de Historietas coloca a la historieta argentina en el centro del local, no como una sección secundaria detrás de las franquicias internacionales.
Su catálogo reúne clásicos, autores contemporáneos, editoriales independientes y publicaciones producidas en diferentes provincias. Es un espacio especialmente valioso para descubrir qué se está dibujando y editando actualmente en el país.
También vende Camelot: épica de una comiquería, el libro de Gustavo Gabbrielli que reconstruye la historia no oficial del mítico local y alimenta la leyenda alrededor de su dueño.
Hotel de las Ideas se encuentra a mitad de camino entre editorial, librería especializada y tienda de novela gráfica.
Publica autores argentinos contemporáneos y recupera obras de figuras fundamentales como Alberto Breccia, Carlos Nine, José Muñoz y Carlos Sampayo. También trabaja con novelas gráficas europeas, material independiente estadounidense y libros ilustrados.
Acá el centro no está puesto en las figuras ni en el merchandising, sino en los autores, la edición y la historieta entendida como obra. Es uno de los mejores lugares de la lista para quienes buscan lecturas alejadas de las grandes franquicias.
Punc representa el costado más pequeño, experimental y underground del recorrido.
En lugar de concentrarse en grandes lanzamientos, reúne fanzines, autoediciones, libros ilustrados, historietas artesanales y publicaciones de sellos independientes argentinos y extranjeros.
Es el lugar indicado para descubrir artistas nuevos, tiradas pequeñas y proyectos que muchas veces circulan primero en ferias antes de llegar a una librería.
La experiencia es diferente a la de una gran comiquería: hay menos franquicias reconocibles y más posibilidades de encontrarse con una obra que nunca apareció en redes, plataformas o vidrieras comerciales.
Las comiquerías de Buenos Aires pueden dividirse en cuatro grandes recorridos:
No existe una única tienda que represente todo el universo del cómic. Parte de la gracia está justamente en recorrer espacios diferentes: buscar una novedad en La Revistería, revolver importados en Entelequia, hablar de historietas en Club del Cómic y terminar descubriendo un fanzine de veinte ejemplares en Punc.





