Hasta hace no mucho, Chacarita era el barrio de los talleres mecánicos, el cementerio, las casas chorizo con patio y el ambiente ferroviario de la estación Lacroze. Hoy vive una metamorfosis única: sin perder su esencia de barrio bajo y vecinos tomando mate en la vereda, se convirtió en el epicentro gastronómico y cultural más interesante de la ciudad.
Esa convivencia entre los bodegones de mozo con chaleco, los bares de vino de mínima intervención y la movida artística derivó en la zona que muchos locales llaman “Chacagiales” (el límite difuso donde Chacarita se pisa con Colegiales sobre Dorrego, Jorge Newbery y Olleros).
Elegimos estos lugares porque representan exactamente ese cruce entre la mística histórica y la vanguardia de Buenos Aires.
El nombre Chacarita viene de Chácara (o chacra), la antigua quinta de descanso que la Compañía de Jesús tenía acá en el siglo XVIII. Durante décadas fue una zona residencial obrera y ferroviaria marcada por la estación Lacroze, los talleres de la calle Fraga y el gran Cementerio del Oeste.
El quiebre ocurrió cuando Palermo se saturó de franquicias y precios expulsivos. Cocineros, diseñadores y artistas buscaron locales amplios y alquilables en las calles empedradas de Chacarita. El cruce con Colegiales fue inevitable: hoy la frontera entre ambos barrios se disolvió en un corredor creativo donde las casas chorizo restauradas conviven con talleres de cerámica, galerías de arte de garage y estudios de arquitectura.
Es el fenómeno que puso a Chacarita en el mapa gastronómico global. Creado por Enrique Piñeyro, no es solo un restaurante: es una declaración sobre el producto argentino, la sustentabilidad y el respeto por el cliente. No cobran cubierto, el servicio es impecable y la cava de vinos es de las más completas de América Latina.
Antes de que apareciera una cafetería de especialidad en cada esquina de la ciudad, Cuervo apostó por la vereda de Guevara cuando a esa hora solo caminaban los vecinos. Fue el pionero en educar el paladar del barrio con café sin azúcar quemada y pastelería real.
Sifón entendió perfecto el espíritu del barrio: rescatar la mística del vermut de domingo y la soda en sifón de vidrio de la abuela, pero adaptada a un público joven. Toda la estética gira en torno al sifón y las mesas ocupan la vereda y un patio interno enorme.
Ubicado en Colegiales, a solo unos pasos del límite con Chacarita, este enorme galpón cubierto es el paseo cultural no gastronómico por excelencia. Funciona desde la década del 80 y reúne a anticuarios, restauradores y coleccionistas.
Lejos del Tex-Mex comercial de nachos con queso fundido industrial, Ulúa ofrece cocina mexicana autóctona y de origen. Tres chefs mexicanos radicados en Buenos Aires nixtamalizan su propio maíz a diario para elaborar las tortillas a mano.
Chacarita cuenta con una escena teatral propia que floreció en los antiguos galpones e inmuebles industriales del barrio. El Galpón de Guevara es uno de los grandes referentes de esta movida, destacándose por su arquitectura recuperada y su programación enfocada en artes escénicas contemporáneas.
Fundado en 1958, Albamonte es la resistencia del bodegón porteño. Mientras el barrio se llena de cafés con matcha y vinos naturales, acá los mozos de oficio con saco atienden a tres generaciones de la misma familia bajo luces de tubo fluorescente.
Es el gran pulmón verde del barrio. Durante la semana es el lugar donde los vecinos van a correr o pasear perros; los fines de semana explota de vida con su feria artesanal y de objetos usados.
¿Cómo me muevo entre Chacarita y Colegiales? A pie. La gracia del circuito “Chacagiales” es caminarlo. El núcleo arranca en la estación Federico Lacroze (Subte B) y se camina por las calles Jorge Newbery, Charlone, Guevara y Dorrego.
¿Es seguro para caminar de noche? Sí, el perímetro gastronómico entre Corrientes, Dorrego, Álvarez Thomas y Jorge Newbery está muy concurrido de martes a domingos hasta pasada la medianoche. Como en todo barrio porteño, basta con tener las precauciones habituales en las zonas más oscuras cerca de las vías del tren.
¿Cuánto presupuesto necesito para salir por Chacarita? Hay opciones para todos los bolsillos: podés hacer una salida de vermut con empanadas en Sifón o ir de compras al Mercado de Pulgas, hasta una experiencia gastronómica de alta gama en Anchoita o Ulúa.





