San Telmo no se termina de conocer en un solo día. Sus calles adoquinadas, casonas antiguas, patios, túneles, mercados, museos y bares cuentan distintas etapas de Buenos Aires y siempre dejan algún rincón pendiente para la próxima visita.
Los domingos, la Feria de San Telmo transforma la calle Defensa y Plaza Dorrego con antigüedades, artesanías, tango y artistas callejeros. Durante la semana, el barrio baja un poco el ritmo y permite mirar con más calma sus fachadas, galerías y edificios históricos.
Esta guía no intenta agotar San Telmo en un recorrido. Elegimos 10 lugares y planes que sirven como punto de partida para descubrir su historia, su cultura y algunos de los espacios más lindos del barrio.
Plaza Dorrego es el corazón del barrio y una de las plazas más antiguas de Buenos Aires. Los domingos se transforma con puestos de antigüedades, coleccionismo, artesanías y artistas callejeros.
También funciona el denominado Patio de Tango, con parejas que bailan al aire libre alrededor de la plaza.
El Mercado de San Telmo combina puestos tradicionales con restaurantes, cafés, productos frescos y locales de antigüedades.
El edificio fue creado en 1897 y conserva su estructura de hierro, chapa y vidrio. Su gran cúpula central es uno de los elementos más reconocibles.
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En la esquina de Defensa y Chile se encuentra la escultura de Mafalda junto a Susanita y Manolito.
El conjunto marca el comienzo del Paseo de la Historieta, un recorrido urbano dedicado a personajes argentinos. Desde allí se puede continuar hacia Monserrat y Puerto Madero siguiendo las diferentes esculturas.
Debajo de una casona del siglo XIX se esconde un sistema de túneles, cisternas, muros y antiguos desagües que permite conocer cómo fue cambiando Buenos Aires.
El sitio fue recuperado después de un hallazgo arqueológico realizado durante la restauración del edificio. Solo puede recorrerse mediante visitas guiadas.
Casa Mínima tiene apenas 2,50 metros de frente y es conocida como la casa más angosta de Buenos Aires.
La construcción conserva materiales antiguos y permite conocer cómo fueron transformándose las viviendas de San Telmo. Las visitas son organizadas por el equipo del Zanjón de Granados.
La antigua Casa de los Ezeiza fue construida durante el siglo XIX y posteriormente funcionó como conventillo.
Actualmente, sus habitaciones, galerías y tres patios albergan locales de antigüedades, diseño y objetos de colección. Se puede entrar, subir a la planta superior y observar la arquitectura sin realizar una visita formal.
El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires cuenta con exposiciones de arte argentino e internacional, actividades, tienda y café.
Es una buena alternativa para sumar al recorrido cuando llueve o para dedicarle una parte completa de la tarde.
Ubicado dentro del Parque Lezama, el Museo Histórico Nacional conserva objetos, documentos y obras vinculados con diferentes momentos de la historia argentina.
Después de recorrerlo se puede caminar por el parque, visitar el monumento a Pedro de Mendoza y continuar hacia La Boca.
Frente a Plaza Dorrego se encuentra el taller de Juan Carlos Pallarols y su familia de orfebres.
El espacio reúne trabajos de platería, pinturas, esculturas y herramientas utilizadas en el oficio. Es una parada breve pero diferente dentro del circuito más conocido.
The Gibraltar es un pub de estilo británico ubicado en San Telmo. Su propuesta combina cervezas, platos de pub y una mesa de pool en el fondo del salón.
Funciona bien para cerrar el recorrido, especialmente si la idea es seguir la salida después de que cierren los museos y paseos.
Una ruta cómoda puede comenzar con Mafalda en Defensa y Chile. Desde allí se puede visitar El Zanjón, continuar hasta el Mercado, llegar a Plaza Dorrego y entrar al Pasaje de la Defensa.
Después conviene bajar hacia el Museo Moderno y terminar en el Museo Histórico Nacional y Parque Lezama. The Gibraltar puede quedar para el regreso o para cerrar la noche.
San Telmo es uno de los barrios más antiguos de Buenos Aires. Durante los siglos XVII y XVIII, la ciudad comenzó a expandirse hacia el sur y la zona fue conocida como Alto de San Pedro y también como el barrio del puerto, por su relación con los trabajadores y la actividad portuaria.
Su nombre recuerda a San Pedro González Telmo, considerado patrono de navegantes y pescadores. La actual Iglesia de San Pedro Telmo comenzó a construirse en 1735 y continúa siendo uno de los edificios más importantes del barrio.
Durante buena parte del siglo XIX, las grandes casonas de San Telmo estuvieron habitadas por familias adineradas. Esa realidad cambió después de la epidemia de fiebre amarilla de 1871, cuando muchas de ellas se trasladaron hacia el norte y el oeste de la ciudad. Varias viviendas abandonadas fueron divididas y transformadas en conventillos donde se instalaron familias inmigrantes.
Los patios, aljibes, galerías y habitaciones que todavía aparecen en lugares como el Pasaje de la Defensa o el Zanjón de Granados permiten reconocer esas transformaciones. San Telmo dejó de ser un barrio de grandes residencias para convertirse en un espacio atravesado por distintas culturas, oficios y formas de habitar la ciudad.
El Mercado de San Telmo abrió en 1897 para abastecer a la creciente población del barrio. Décadas después, en 1970, comenzó la Feria de Antigüedades de Plaza Dorrego con apenas 30 puestos. La feria, los anticuarios, el tango y la vida cultural terminaron de construir la identidad que San Telmo conserva actualmente: un barrio histórico que nunca quedó detenido en el pasado.
El domingo es el día con mayor actividad por la feria de antigüedades y los espectáculos callejeros. Para recorrer museos y casonas con menos gente conviene ir durante la semana.
Plaza Dorrego, la Feria de San Telmo, Mafalda, el Paseo de la Historieta, el Pasaje de la Defensa y el Museo Histórico Nacional tienen acceso gratuito. El Museo Moderno también es gratuito los miércoles.
Para conocer los puntos principales conviene reservar entre cuatro y seis horas. Sumando museos, una visita guiada y una comida, el paseo puede ocupar todo el día.
Sí. El Mercado, el Museo Moderno, el Museo Histórico, el Zanjón y varios bares permiten armar un recorrido mayormente bajo techo.





