Ir a un bodegón es volver a sentir que estas yendo a comer a lo de tu abuela, abuelo, vieja o quien sea que te haya generado esos sentimientos cuando eras chico. Hay momentos de la vida que quedan grabados para siempre y muchas veces son dificiles de volver a encontrar. Los bodegones son quienes vienen a recordarnos esos momentos ya que estamos yendo al lugar que creo la abuela y/o el abuelo de alguien. Una nona, una oma, una yaya o una abuela. Te compartimos 10 lugares en donde vas a poder volver a sentir un poco de eso y disfrutar de un plato de comida que suele salir del plato. Como corresponde 😉
En esta nota te pasamos 12 elegidos que son instituciones. Algunos son clásicos de siempre y otros son esas joyitas de barrio que mantienen la esencia de la cocina porteña:

Es la esencia pura del bodegón de club. Ubicado en el Club Eros, es de esos lugares que resisten en Palermo manteniendo los precios lógicos y las porciones para compartir.
Qué pedir: La milanesa Eros y el flan con mixta.
El ambiente: Bien de barrio, ruidoso, con trofeos en las vitrinas y fútbol de fondo. Para ir con amigos o en pareja si no te molesta el bullicio.
Dato clave: No aceptan reservas y se llena rápido. Hay que ir temprano o prepararse para esperar un rato en la vereda.
📍Dónde: Uriarte 1609, Palermo.

Aunque hoy tiene una estética más cuidada, mantiene su alma de almacén y bodegón de esquina. Es un punto de referencia total en la zona.
Qué pedir: La milanesa de bife de chorizo es, para muchos, la mejor de la ciudad.
El ambiente: Una esquina histórica, muy bien puesta, con los frascos de conserva a la vista.
Dato clave: La calidad de la materia prima es superior. Suele haber mucha gente, así que conviene ir con tiempo.
📍Dónde: Jorge Luis Borges 2108, Palermo.

Está ubicado literal al lado de las vías, en un predio enorme que antes era un club ferroviario. Es el lugar para ir cuando son muchos.
Qué pedir: El asado ancho y las papas fritas. Es para compartir entre varios, no pidas un plato por persona porque sobra la mitad.
El ambiente: Galpón gigante, ambiente familiar y mucho movimiento. Las porciones son realmente exageradas.
Dato clave: Tenés estacionamiento propio, algo clave en esa zona.
📍Dónde: Av. Reservistas Argentinos 219, Liniers

Un museo vivo. Por acá pasaron desde Bono de U2 hasta Coppola. Mantiene la mística de las paredes llenas de banderines y fotos viejas.
Qué pedir: El puchero (si es época) o la tortilla española.
El ambiente: Sentís que estás en otra época. Es rústico, auténtico y con mucha historia.
Dato clave: Es mejor ir al mediodía o en grupo, ya que está en una zona de La Boca que de noche es solitaria.
📍Dónde: Agustín R. Caffarena 64, La Boca

Es el templo de la comida italo-porteña. Acá no hay secretos: manteles blancos, mozos de oficio y comida excelente.
Qué pedir: Los fusilli al fierrito con tuco y pesto.
El ambiente: Un salón clásico que no cambió en décadas. Muy familiar y tranquilo.
Dato clave: La pizza de molde de acá es espectacular, mucha gente la pide de entrada antes de los platos fuertes.
📍Dónde: Av. Corrientes 6735, Chacarita

Si hablás de pastas en cantidad y calidad, hablás de este lugar en Boedo. Es una fábrica de pastas con mesas.
Qué pedir: Los fucciles al fierrito con scarparo.
El ambiente: Clásico bodegón familiar con las sogas de pasta secándose a la vista a veces.
Dato clave: Las colas los fines de semana son largas, pero el servicio es muy rápido.
📍Dónde: Av. Independencia 3527, Boedo

Una joyita frente a la plaza Benito Nazar. Es atendido con mucha onda y tiene platos que salen del estándar.
Qué pedir: Los canelones o cualquier plato del día que sugiera el mozo.
El ambiente: Relajado, bien de barrio, con mesas afuera si el clima acompaña.
Dato clave: Es ideal para ir después de dar una vuelta por la plaza.
📍Dónde: Antezana 340, Villa Crespo

Fiel a su nombre, es para ir en grupo. Un lugar que no busca pretensiones, solo que comas bien y te vayas lleno.
📍Dónde: Bucarelli 2887, Villa Urquiza

Un clásico “subterráneo”. Bajás las escaleras y te encontrás con un salón que es un refugio del caos del centro.
Qué pedir: El bife de lomo y la lasagna de la casa.
El ambiente: Muy porteño, ideal para un almuerzo de laburo fuerte o cena post-oficina.
Dato clave: Aceptan reservas, algo que en los bodegones no es tan común.
📍Dónde: San Martín 498, Microcentro

Es uno de los bares notables más lindos de Buenos Aires. Madera tallada, techos altos y la barra de otra época.
Qué pedir: La picada Federal y las pastas.
El ambiente: Histórico y con mucha mística de San Telmo.
Dato clave: Funciona bien tanto para comer como para ir a tomar un vermut a la tarde.
📍Dónde: Carlos Calvo 599, San Telmo

Especialistas en comida alemana pero con todo el espíritu del bodegón porteño de porciones grandes.
📍Dónde: Av. San Martín 6733, Villa Devoto

Ubicado en una esquina de Barracas, es el típico lugar que si no te lo dicen, pasás de largo. Un secreto a voces.
Qué pedir: Los ravioles de borraja o el matambre a la pizza.
El ambiente: Bodegón de barrio auténtico, sin nada de decorado moderno.
Dato clave: La relación precio-calidad es excelente.
📍Dónde: Benito Quinquela Martín 1657, Barracas
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